Los peruanos miembros de la Generación X presenciamos el maravilloso 1er gobierno de Alan Garcia: un prometedor joven abogado, alto, cantante de ópera, motociclista, que iba a llevarnos al progreso del siglo XXI, y en vez se dice que llenó su nariz de cocaína y llevó nuestro dinero a Paris. [Antes de que me ataquen ciertas personas, aclaro que ese personaje nefasto no tiene parentezco alguno con el gordo ese que fue presidente de 2006 - 2011, época de gran crecimiento económico, a pesar de que tienen el mismo nombre, partido, y peinado. Es pura coincidencia.] Entonces, mi niñez tuvo ciertos detalles que eran solo Made in Perú. No solo me refiero a comprar mis chups/marcianos con Intis. Debido a una pésima economía, donde al final todos fuimos millonarios (nuestra moneda era el millón de Intis), pararon todas las importaciones. Para reemplazarlos, se lanzaron mas productos peruanos y semi-peruanos.
Adiós jueguetes Mattel, hola juguetes de Hude y con B de Basa. Sears ahora es Saga. No comemos papitas Pringles o Doritos, comemos Chippys. M&Ms? No, ¡Winter's! Solo se come helado con nombres autóctonos como D'Onofrio y Lamborghini. Ten la sonrisa Kolynos. Usa las zapatillas invencibles de Koyama (no, muy huachafo, mejor de Bata). Lee libros de la Editorial Navarrete. Pinta tu casa con Vencelatex Vencedor. Pásame la Manti. Lava con tu ropa con Invicto. Mira a tus primos adolecentes tomar Danker, la cerveza de la juventud. Si, todo eso fue parte de mi niñez. Y veía los comerciales de todos estos productos y más sin parar, especialmente durante los comerciales frecuentes de "Cine Millonario" en Frecuencia Latina (o simplemente 'canal 2'). Pero lo principal para ganarme mi pasaporte peruano: a la hora de desayuno, mientras hacía barra a las chicas del vóley en las olimpiadas de Seul '88, comía mi Instavena... si, que me lo preparaba yo solito.
Por lo cual soy Peruano
Sunday, January 5, 2014
Motivos por los que soy peruano - Introducción
He pasado más de treinta años defendiendo mi peruanidad. No hace falta que diga la primera mitad de mi nombre, que explique que nací en EEUU, o que mi padre es tejano. Mis compatriotas me ven blanco, ojos verdes y pelo castaño ("rubio"), y escuchan mi único e inusual acento (igual en todos los idiomas), y más rápido que las letritas de créditos que salen al principio de Futbol en América, me cae la chapa de "gringo". La más extrema, cuando la mamá de uno de mis patas me calificó como 'el importado'.
No me creo algún mártir héreo de la patria, y no voy a ser razudo y decir que no he disfrutado de algunos privilegios de ser gringo. Sería fácil aceptar esta chapa si mi destino hubiese sido vivir en la burbuja gringa dentro del Perú: vivir en Camcacho, ir al Colegio Roosevelt, con una familia totalmente gringa, jugando beisbol, y consumiendo comida comprada en el comissary de la Embajada de EEUU cuando las importaciones habían parado. Pero ese no fue mi destino. Y mi lado obsesivo, mas tantos años de cólera acumulada y taxistas estafadores diciendome "mister" a la salida del aeropuerto, me impulsa a comenzar una lista de lo que me hace peruano.
Presentado en un desorden, porque la sociedad peruana no es precisamente la mas ordenada. Y porque me da la gana...
1
Subscribe to:
Comments (Atom)